¿Cómo saber si debo renunciar a mi trabajo?

Existen varios motivos por los que puedes pensar en dejar tu trabajo, pero antes de hacerlo pregúntate si te es posible cambiar las circunstancias que te orillaron a pensarlo.

Sentirse fuera de foco en el mundo laboral es parte de los ciclos naturales de la vida; a veces, es normal que por múltiples factores uno no encuentre motivación alguna y, en otras ocasiones, que la inspiración y los resultados se den naturalmente con base en el esfuerzo diario. Sin embargo, hay momentos en que los cambios son inevitables y deben afrontarse sí o sí. 

En primer lugar debemos comprender que, como colaboradores de un sistema organizacional, el estrés incide negativamente en nuestra productividad, el cual es provocado por cuestiones internas (asuntos personales, de salud o financieros) o externas (mobbing laboral o una mala relación con las personas de un equipo, por ejemplo).

A esto se suma la capacidad individual en materia de desempeño laboral, el cual se relaciona a nuestras actividades diarias en las que encontramos la sobrecarga de tareas, la mala gestión de las mismas o la insatisfacción que podría crearnos el llevar a cabo una misma actividad.

Aunado a ello, se ubica el grado de compensación económica, pues un salario que no cumpla con nuestras expectativas desde un inicio y no esté relacionado a nuestro nivel de productividad o que incluso no aumente a lo largo del tiempo es un elemento crucial para saber si es tiempo de cambiar de aires.

Sin embargo, la relación directa con nuestros líderes es el factor determinante para preguntarnos ¿debo renunciar a mi trabajo?, pues un mando directo que abusa de su poder, que no reconoce los logros del equipo y de sus integrantes, que no ofrece retroalimentación alguna, que evalúa solamente los aspectos negativos, y que además no inspira aliento ni confianza, se convierte en sí mismo en la razón principal para abandonar la nave.

En caso de que alguno de estos escenarios te sea aplicable, considera si existe forma alguna de convertirlos en fortalezas para tu vida profesional; y si bien ningún camino se labra en miel sobre hojuelas, siempre habrá causas que serán motivo suficiente para tomar una decisión pensada, tomando en consideración el nivel de gasto financiero, las oportunidades reales para encontrar un nuevo trabajo y los objetivos personales a cumplir a futuro.

Recordemos que no vale la pena desgastar el mayor activo que tenemos en la vida: nuestro tiempo.

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